Yo pirateo… tú pirateas… y al final nadie escribirá libros

“Mira qué libro tan interesante, es muy bueno y me ha servido de mucho… Qué bien, ¿por qué no lo escaneas y me lo pasas?”
Así empieza una cadena de práctica ilegal, muy extendida y que afecta a quienes comparten sus conocimientos. Y al final nadie escribirá libros.

nadie escribirá libros

Mira qué libro tan interesante, es muy bueno y me ha servido de mucho… Qué bien, ¿por qué no lo escaneas y me lo pasas?” Así empieza una cadena de práctica ilegal, muy extendida y que afecta a quienes comparten sus conocimientos. Y así al final nadie escribirá libros.

Esta conversación se repite día a día, sobre todo en redes sociales. El pirateo de libros es una práctica muy extendida y lo peor, que parece que a nadie o a casi nadie le importe.

Escribir es un trabajo, no un lujo

Escribir un libro no es tarea fácil. Hay que tener los conocimientos, investigar, prepararlo, escribirlo y luego editarlo y venderlo. Es un duro trabajo que puede llevar meses, incluso años. Y la realidad es que no está muy bien pagado, a no ser que seas un afamado escritor de best-sellers.

Cuando alguien escribe un libro lo único que pretende es transmitir sus conocimientos y ganar un dinero con ello. Algo totalmente lícito desde el momento en el que es un trabajo.

Pero vivimos en un mundo donde prima lo fácil, se busca la forma de conseguir algo sin pagar, aunque para ello se pudiera incurrir en delito. Se premia incluso que alguien lo haga para que así nos lo pueda facilitar a los demás. Está bien visto escanear un libro y, al contrario, pagar por obtenerlo para muchos es sinónimo de ser un “pringado”.

Y lo más sorprendente es que nos cuesta pagar por un libro que no suele pasar de los 15€ pero a la hora de comprar todo tipo de artilugios para nuestro perro, aunque no sean necesarios, nos parece lo más normal.

Pero ¿es delito escanear o fotocopiar un libro?

La ley es clara al respecto. Desde el punto de vista jurídico, «fotocopiar un libro puede suponer una infracción de la propiedad intelectual, y por este motivo existen sanciones económicas aparejadas. Adicionalmente, la explotación no consentida a gran escala y con ánimo de lucro puede suponer pena de cárcel.»

En definitiva: puedes realizar copias de un libro para uso exclusivamente personal y nunca con afán lucrativo. Eso automáticamente convierte en ilegal cuando se escanea un libro y se difunde a otras personas ajenas al círculo familiar privado. Y las redes sociales no son ninguna excepción.

Ponerse en la piel del escritor

Y si el hecho de que sea algo ilegal no fuera suficiente argumento, nos queda ponernos en la piel del escritor. Pensemos en la cantidad de trabajo, de horas que ha empleado la persona que ha escrito el libro. Pongámonos en su lugar e imaginemos que, tras todo ese esfuerzo, nos encontramos con que en las redes sociales nuestro libro está accesible a cualquiera. Ya casi nadie compra nuestro libro y nuestros ingresos se ven mermados ostensiblemente.

Lógicamente, la próxima vez que nos planteemos escribir un libro, nos pensaremos dos veces si merece la pena. Y si no lo hacemos, significará que habrá un medio escrito menos en el mercado, lo que a la larga influirá negativamente en la especialidad a la que va enfocado. Habrá menos conocimientos compartidos y tendremos menos datos a nuestro alcance.

Por eso, antes de piratear un libro para difundirlo por las redes, piensa que el daño no solo se lo haces a su autor, sino a ti mismo.